Protestando sin respuesta

Todavía sigo sin computadora, pero este maravilloso Motorola me la está haciendo extrañar poco.
El smartphone me mantiene comunicada con todas las redes sociales, envío y recibo mails y como si todo ésto fuera poco tengo una aplicación (la que estoy usando ahora) que me permite seguir publicando en mi blog.
En una Argentina en donde gracias a un gobierno con ideas particulares nos estamos hundiendo económicamente nos es difícil a quienes trabajamos aggiornarnos con los equipos y cada vez será peor por las restricciones de importación, ahora la excusa estúpida para tener más ignorantes es el freno para importar libros diciendo que tiene un porcentaje de plomo la tinta.
Si fuera más joven y mi hijo no estuviera en edad escolar, emigraría. La esperanza no se pierde especialmente si hacemos una mirada retrospectiva a la realidad argentina, acá todo es cíclico, pero lamentablemente éste ciclo se está volviendo eterno.
Me pregunto lo siguiente: cómo vamos a cambiar nuestra realidad, si tenemos una presidente decoradora? Si, se dedica a tonterías para hacer ruido y decir que su gestión es importante, pero la verdad es que pone toneladas de maquillaje a una nación que tiene la piel destruída y ya se ve.
Toma medidas, vuelve atrás reformándolas haciéndonos creer que es mejor y simplemente le está proporcionando negociados a los amigos de la causa.
La razón principal de ésto es que el argentino se rasca para adentro, porque estos gobiernos existen gracias al apoyo del pueblo, y esa es la razón por la que los que no pensamos de la misma manera nos deberíamos ir, porque mañana van a apoyar a otro gobierno que les den espejitos de colores.
Mientras día a día uno va al supermercado y se somete a un asalto voluntario ya que aunque mientan descaradamente tenemos una inflación que cada vez todo se vuelve cuesta arriba, vivimos con la angustia de no saber como vamos a poner la comida en la mesa mañana, claro si tenés la fortuna de llegar vivo, porque el nivel de violencia es algo que jamás soñé ver.
Sólo nos queda rezar día a día el Padre Nuestro haciendo hincapié en “Danos hoy nuestro pan de cada día”.
Sólo la fe nos mantiene día a día. Amén

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