Historias tristes

¿Cómo se escribe una historia de amor que antes de ser contada se rompe?

¿Cómo se sigue adelante con un dibujo de los sueños que nunca llegaron a ser?

Estos son los momentos en que no entiendo para qué me sirve ser escritora, cuando la historia se te va entre los dedos antes de poder ponerla en palabras.

Recuerdo una vez que tuve que hacer una adaptación de La Dama de las Camelias, la primera versión que hice fue rechazada, pero fue la mejor, la cambié de época, la traje a la década del 80, con lujo, glam, pero con un dolor increíble, como fue la historia, pero fue un cuento con principio, desarrollo y fin. La historia que quiero contar, solo tiene sueños e ilusiones, nunca tuvo principio, desarrollo y fin, y está en el aire a la espera de que un viento fuerte sople y la haga desaparecer.

Quizá lo mejor es que venga un vendaval y la destruya, porque el sol que la calentaba se escondió. Hoy la historia tiene frío y ya no se sostiene en medio de sueños.

Quiero escribir la historia de amor que nunca existió, la historia que el mundo va a necesitar, pero que solamente está en la cabeza triste de una vieja escritora.

Solo restan palabras que quedaron en varios mails que solo ella recuerda, que algun día serán armadas como un rompecabezas para comprender una vieja historia de amor.

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