Mirando el nuevo día

Hoy desperté de un viejo letargo, que comenzó el día en que te sentaste en el umbral de mi alma.

¿Era somnolencia o estaba muerta y no lo sabía? No, era la sensación de estar narcotizada por tu pensamiento. Acabo de firmarte la extradición de mi alma, y es de cumplimiento inmediato.

Despierta ya de mi ensueño era la mujer dispuesta y predispuesta, hoy retomé mi vida, dejé de ser tu geisha para sentirme mujer. Me subí al auto de mi vida, puse primera y ya no me para nadie.

Bye baby, bye – bye.

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